Historia y Origen del Apellido Sagasti

Los datos más antiguos que disponemos del apellido Sagasti corresponden al año 1374.

Origen vasco, poco frecuente y presente, sobre todo, en Vizcaya, siendo notable su presencia en Álava, Navarra, Guipúzcoa y La Rioja, y menor en Barcelona, Alicante, Burgos, Madrid, Asturias, Zaragoza, Cantabria, etc.

Armas.- Unos Sagasti: Partido. 1º, de sinople, con un castillo de plata, y 2º, de oro, con tres fajas de azur. Bordura general de gules, con ocho bezantes de plata.

El apellido Sagasti en España

En España 643 personas tienen el apellido Sagasti como primer apellido, 686 personas lo tienen como segundo apellido, y entre 0-5 personas lo llevan como primer y segundo apellido.

El apellido Sagasti por provincias (España)

Suma total de personas apellidadas Sagasti (primer apellido + segundo apellido + ambos apellidos)

  • Bizkaia (393)
  • Araba/Álava (257)
  • Navarra (225)
  • Gipuzkoa (148)
  • Rioja, La (105)
  • Madrid (58)
  • Asturias (20)
  • Santa Cruz de Tenerife (14)
  • Zaragoza (14)
  • Barcelona (25)
  • Cantabria (5)

Apellidos con ortografía similar al Apellido Sagasti

Saga
Sagabien
Sagaldoy
Sagales
Saganta
Sagante
Sagaraicar
Sagaraizar
Sagarbinaga
Sagardí
Sagardía
Sagardiburo
Sagardoy
Sagarduy
Sagariola
Sagarminaga
Sagarna
Sagarnaga
saber más sobre la relación entre escudos de armas y apellidos Es importante saber que los escudos no pertenecen a los apellidos. Son las personas y las familias (también las instituciones), las que adoptan o heredan un blasón. Dicho de otra forma, no todos los García, Fernández o López tienen el mismo escudo, ya que existen muchas familias portadoras de un mismo apellido pero con diferentes orígenes. Resumiendo, hay linajes que ostentan escudos y estos pueden heredarse, pero para saber con certeza si nos pertenece un escudo en concreto tenemos que realizar un estudio genealógico.

En España, como en otros muchos países, cualquier persona puede crear su escudo de armas y adoptarlo como propio, para ello es altamente recomendable, por no decir imprescindible, contratar los servicios de un maestro heraldista que pueda constituir (blasonar y componer), dichas armas atendiendo al riguroso cumplimiento de las leyes heráldicas.
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